No tengo con quién compartir las victorias
Me gustaba compartir la felicidad contigo,
cada vez que absorbía tu pena,
como mi pecho absorbía tus lágrimas,
mientras llorabas en mi abrazo,
por el pasado que aún te dolía.
Sabes...
Extraño esas mañanas mientras aún duermes,
y yo ya en pie, preparando el desayuno,
te despiertas justo al final
y me estropeas la sorpresa.
Y sabes...
Extraño hacer planes
a dónde viajaríamos y qué haríamos,
aunque siempre me dejabas plantado
y te justificabas con que de verdad querías,
pero...
Y sabes qué...
Me pesa no tener con quién compartir las victorias,
las derrotas, de todos modos, aprendí a guardarlas para mí.
Zera Princ
